Sabrina Sabrok causó asombro al dar a conocer de manera abierta que padece esquizofrenia desde su juventud. La maniquí y vocalista, instalada actualmente en territorio texano, optó por abordar el asunto sin reservas por medio de un sencillo musical que lleva por nombre “Esquizofrenia”.

Conforme a sus declaraciones, percibe episodios alucinatorios que incluyen la recepción de voces y la visualización de elementos ausentes en la realidad. Pese a ello, el aspecto que despertó mayor debate consistió en su determinación de prescindir de terapias farmacológicas, argumentando su rechazo a desarrollar dependencia hacia sustancias químicas.
A pesar de los cuestionamientos y reproches vertidos en plataformas digitales, defiende que opta por asimilar su diagnóstico antes que verse condicionada por medicamentos. Tras prolongados años de mantenerlo en el ámbito privado, recalca que esta constituye su vivencia cotidiana y que las valoraciones ajenas han dejado de inquietarle.